domingo, 20 de noviembre de 2011

LA PESTE DEL CÓLERA

Este es un blog, el cual es un proyecto del curso Taller de  Materiales Didácticos y Audiovisuales de la Universidad de Costa Rica. El mismo tiene como fin llegar a la población de sétimo año. Brindándoles una herramienta más para formar su conocimiento, con el cual fomentar su propio criterio. Además de ser un un proyecto de carácter introductorio del tema de la Campaña Nacional con énfasis en el contenido de la peste del cólera morbus.  El cual esta incluido dentro del Plan de Estudios del Ministerio de Educación Pública.



 Principales características de la Campaña Nacional.

En los últimos años, las tecnologías de la información se encuentran muy desarrolladas y es muy fácil encontrar una serie de herramientas tecnológicas que colaboran de una manera muy significativa en distintos campos de la vida diaria,  el campo educativo no se queda al margen de este proceso sino que más bien debemos de aprovechar y empaparnos de las distintas herramientas con las que contamos en la actualidad, por lo que el objetivo de este trabajo es desarrollar en una herramienta virtual que permita la  discusión y exposición del contenido desarrollado en sétimo año, el cual tiene que ver con Analizar la Guerra Nacional Centroamericana (de 1856 a 1857), en especial atención con el contenido de la  peste del cólera morbus.

Las causas de la epidemia

Las causas de la epidemia

  • La permanencia de los soldados en unas pocas casas sitiadas, dentro de espacios reducidos, por largas horas, durante la batalla de Rivas hasta la quema del Mesón de Guerra.
  • El consumo de agua y alimentos contaminados.
  • La carencia de apoyo logístico entre los residentes de la ciudad para facilitarse una buena alimentación.
  • población nicaragüense y filibustera.
    Ausencia de una inmunidad previa, debido a que era la primera vez que se ponían en contacto con la enfermedad, a diferencia de la

Tomado de:

http://historia.fcs.ucr.ac.cr/articulos/2008/especial2008/articulos/02-Ciencia/16.pdf (pagina 24)

Relato sobre la propagacion de la peste del cólera en nuestro país.

Relato sobre la propagacion de la peste del cólera en nuestro país.
Al regresar de la batalla, los soldados infectados con la peste, creyendo que en San José se encontraría seguro y salvo el maltrecho ejército comenzó a llegar en carretas cargadas de heridos y enfermos a partir del 5 de mayo, y la enfermedad en lugar de extinguirse se extendió por toda la ciudad.
El Presidente Mora se refugia al contraer el mal, en su Hacienda de ¨Los Ojos de Agua¨, dejando temporalmente el mando del Gobierno en la persona del Vicepresidente Francisco María Oreamuno quien fallece luego víctima de la peste. Al generalizarse ésta en la capital, las autoridades del Gobierno tomaron medidas de prevención con el fin de evitar su expansión al resto del país, entre estas podemos citar las circulares a los Gobernantes de Provincias, a los Jefes de Policía y a otras autoridades de la República, en las cuales se les instruía para combatir eficientemente la propagación del cólera.
La cantidad de defunciones diarias era tal que los sepultureros realizaban su labor bajo tremendas amenazas y apenas tenían el tiempo suficiente de cavar grandes zanjas, donde lanzaban los cadáveres cubiertos a medias por una capa de cal.
Muchos habitantes de San José huyeron aterrorizados con sus pertenencias hacia el campo, pero la mayoría que no contaba con esa posibilidad se quedó a afrontar tan terrible mal.
El gobierno del obispado emite el 19 de mayo una circular dando instrucciones precisas a los sacerdotes para la atención de los enfermos, para oir confesiones a cualquier hora del día y de la noche, para absolver de todo pecado reservado y censuras o para conmutar votos simples, entre otros aspectos.
Los angustiados habitantes de San José elevaron sus plegarias al Altísimo para que cesara el flagelo de la peste y así se celebraron rogativas y procesiones con las imágenes del patriarca San José, Patrono de la Ciudad Capital y de Nuestra Señora de los Dolores, sin embargo la rogativa que más impactó fue la efectuada en la Iglesia Catedral el día 14 de junio de1856, dedicada al Dulce Nombre de Jesús, cuya reciente devoción estaba promoviendo el entusiasta Don Adolfo Calderón, su mayordomo oficial. Monseñor Sanabria apunta al respecto que ¨…En junio de 1856, casi con toda seguridad el 14 de dicho mes, se hizo una rogación ¨del Dulce Nombre¨ para la cesación del cólera morbus…¨ (Sanabria,1972, p.194)
El avance de la peste hizo que la población se diezmara rápidamente, se habla de 140 muertes al día, lo que motivó que se recurriera a todo tipo de invocaciones, oraciones, remedios y paliativos para tratar de detener el mal, ¨…el pueblo costarricense gemía aterrorizado porque su población se iba diezmando cruelmente a consecuencia de dicha enfermedad.
La mortal enfermedad se propagó por todo el territorio de la Republica y ¨…causó 7692 muertes .La población de Costa Rica en ese entonces era de 110 mil habitantes .De tal manera, el cólera produjo una tasa de mortalidad de 7 mil por 100 mil habitantes, la mayor tragedia sanitaria en nuestra historia ¨.(La Nación, 24/4/1991, p.15).
Algunos autores hablan de 10.000 defunciones lo que haría más o menos un 10% de la población total, en todo caso esta fue la primera gran epidemia sufrida en Costa Rica y que tuvo tan funestas consecuencias.
La epidemia comenzó a ceder en el mes de julio de 1856, hasta que poco a poco desapareció, sin embargo las rogativas se siguieron haciendo y la devoción al Dulce Nombre de Jesús, como libertador de la peste aumentó y consolidó conforme pasaban los años.


Bibliografia.

SANABRIA MARTINEZ, Víctor M. (1972). Anselmo Llorente y Lafuente (Apuntamientos Históricos). San José: Editorial Costa Rica..

Periódicos La Nación 24 abril 1991.

Datos de interés sobre la peste en Costa Rica.

Algunos datos de interés sobre la peste del cólera en nuestro país.

·         Murieron 10.000 personas, casi la décima parte de la población costarricense de esa época, otros hablan de un poco menos -7692 muertes-.
·         Se habla que el primer contagiado fue un soldado costarricense- José María Quirós- aparentemente el 20 de abril, el resto fue únicamente cuestión de tiempo.
·         El regreso de los soldados heridos fue caótico, muchos murieron del cólera por lo que fueron arrojados al mar.
·         La infraestructura sanitaria de la época era sumamente deficiente, lo que explica las graves consecuencias de las enfermedades infectocontagiosas en la población, especialmente la  infantil. Las pequeñas ciudades de Cartago, San José, Heredia y Alajuela habían sido construidas a una distancia prudente de los ríos, buscando las zonas menos húmedas, por lo que el agua de uso diario era llevada a las viviendas por largas zanjas o acequias, una especie de canales abiertos, los cuales arrastraban impurezas hasta llegar a su destino.
·         Para obtener agua potable se acostumbraba, especialmente en las casas de mayores recursos, filtrarla por medio de una pila de piedra esponjosa.
·         Los relatos sobre las terribles imágenes de esos días, entregados por algunos de los participantes en la contienda son realmente impresionantes, ya que en ese entonces, se desconocían las normas de asepsia, los anestésicos, los antibióticos, por lo que los dolores eran desgarradores y las infecciones se propagaban rápidamente.
  • Entre los médicos era común asociar el cólera a una enfermedad del aparato digestivo se consideraba que el cólera y en general las enfermedades, se presentaban cuando el organismo se enfriaba. El alcanfor se administraba para alejar los malos olores.86 Hoy sabemos que esa instrucción resultaba positiva porque reconfortaba, tranquilizaba y calentaba a los enfermos, pero que lo más importante era hidratar adecuadamente a las personas.

Artículo sobre Campaña Nacional y el cólera.

Nochebuena con el repique de misa, "una caja de sardinas y una botella de coñac"
Tomado de la Nación
Noticias Opinión:  
http://www.nacion.com/ln_ee/2005/diciembre/24/opinion5.html
Sábado 24 de diciembre, 2005
San José, Costa Rica.

24 de diciembre de 1856
Nochebuena con el repique de misa, "una caja de sardinas y una botella de coñac"
Patricia Fumero
pfum
...@ice.co.cr
Historiadora

En el 2006, los costarricenses iniciaremos las celebraciones oficiales del sesquicentenario de la Campaña Nacional (1856-1857), en la cual defendimos el territorio costarricense y apoyamos a los nicaragüenses en la lucha contra los filibusteros, liderados por William Walker. Con el objetivo de prepararnos para la conmemoración, recordaremos algunos de sus pasajes.
La primera campaña (marzo-abril de 1856) terminó después de la batalla de Rivas, el 11 de abril de 1856, y al iniciar la peste del cólera. El cólera estuvo presente en el istmo hacía varias décadas, pero la distribución geográfica de los asentamientos costarricenses actuó como una especie de cordón sanitario y frenó la entrada de la enfermedad al Valle Central. Esta circunstancia varió al regresar las tropas heridas y enfermas de la batalla de Rivas. Para inicios de mayo la peste había asolado poblaciones en el Valle Central. Se calcula que en total murió entre un ocho y un diez por ciento de la población.
Fuerte respaldo. A fines de ese mismo año el presidente Juan Rafael Mora (1849-1859), convencido de que debía reanudar la guerra contra los filibusteros, buscó el apoyo para la nueva ofensiva costarricense. Así, intentó obtener el apoyo del sector popular y el sostén financiero y político de las élites. Lo anterior lo logró después de controlar los problemas de política interna y una vez terminada la epidemia del cólera. El apoyo recibido por Mora parece indicar que en esos momentos contaba con un fuerte respaldo de los costarricenses.
Mora inició la segunda campaña (noviembre 1856- abril 1857) con el siguiente plan: bloquear el puerto de San Juan del Sur; prohibir la navegación del río San Juan mientras duraban las hostilidades; ocupar los puertos de San Juan del Sur y La Virgen; restablecer la comunicación entre estos puertos y Puntarenas; tomar los vapores o destruir aquellos que estuviesen en el río San Juan; tomar del fuerte San Carlos y el Castillo Viejo, y enviar una expedición al río Sarapiquí para destruir el retén filibustero en La Trinidad.
Para lograr tales objetivos, el 3 de diciembre de 1856 salió de San José un grupo de hombres, liderado por el mayor Máximo Blanco, rumbo al muelle de San Carlos. La travesía tardó seis días. Al llegar y bajo un fuerte temporal, se abocaron a construir balsas y arreglar las armas. La situación era tan difícil que el día 15 desertaron 15 soldados. Esta situación obligó a Blanco a embarcar a todos los soldados en las diferentes balsas para evitar más deserciones; mas algunas se rompieron y tuvieron que repararlas. Además, una correntada se llevó la balsa de los cañones y armas y dejó a pie a 70 hombres. Este grupo pudo unirse al resto de la expedición hasta el 25 de diciembre. Posteriormente la balsa del armamento fue encontrada por un nicaragüense, quien la escondió de los filibusteros y la entregó al ejército costarricense.
Pese a las complicaciones lograron acercarse a La Trinidad. Precisamente las circunstancias y el desánimo de algunos impulsaron a uno de los comandantes del grupo, don Joaquín Fernández, a ofrecer en nombre del Gobierno un premio de 500 pesos al soldado que se destacara en el ataque. Bajo el mando de Blanco se abalanzaron sobre el campamento filibustero. La acción duró alrededor de 40 minutos, murieron más de 60 filibusteros y tomaron a dos como prisioneros. Una vez asegurado el objetivo, salieron rumbo a San Juan del Norte con unos 45 soldados.
Ruta del tránsito. Controlar la ruta del tránsito y en especial San Juan del Norte era necesario para cortarle las provisiones al filibustero; además, era la ruta utilizada por los mercenarios que venían a engrosar las filas de Walker procedentes de los Estados Unidos. Al llegar el ejército expedicionario costarricense lograron tomar cuatro vapores, tres de los cuales estaban vacíos. En el cuarto vapor sorprendieron dormidos a los filibusteros; con esta acción lograron dominar la situación.
A eso de las siete de la noche y después de varios días de andar por los caminos y luchar contra el enemigo y la naturaleza, el ejército expedicionario costarricense logró salir con los vapores río arriba; sin embargo, a corta distancia se vararon. A la mañana siguiente y después de horas de trabajo, lograron continuar su marcha. Ese día era el 24 de diciembre de 1856. Esa noche, cansados, celebraron los acontecimientos con el repique de la misa de Nochebuena y con "una caja de sardinas y una botella de coñac".

Crucigrama Campaña Nacional