domingo, 20 de noviembre de 2011

Relato sobre la propagacion de la peste del cólera en nuestro país.

Relato sobre la propagacion de la peste del cólera en nuestro país.
Al regresar de la batalla, los soldados infectados con la peste, creyendo que en San José se encontraría seguro y salvo el maltrecho ejército comenzó a llegar en carretas cargadas de heridos y enfermos a partir del 5 de mayo, y la enfermedad en lugar de extinguirse se extendió por toda la ciudad.
El Presidente Mora se refugia al contraer el mal, en su Hacienda de ¨Los Ojos de Agua¨, dejando temporalmente el mando del Gobierno en la persona del Vicepresidente Francisco María Oreamuno quien fallece luego víctima de la peste. Al generalizarse ésta en la capital, las autoridades del Gobierno tomaron medidas de prevención con el fin de evitar su expansión al resto del país, entre estas podemos citar las circulares a los Gobernantes de Provincias, a los Jefes de Policía y a otras autoridades de la República, en las cuales se les instruía para combatir eficientemente la propagación del cólera.
La cantidad de defunciones diarias era tal que los sepultureros realizaban su labor bajo tremendas amenazas y apenas tenían el tiempo suficiente de cavar grandes zanjas, donde lanzaban los cadáveres cubiertos a medias por una capa de cal.
Muchos habitantes de San José huyeron aterrorizados con sus pertenencias hacia el campo, pero la mayoría que no contaba con esa posibilidad se quedó a afrontar tan terrible mal.
El gobierno del obispado emite el 19 de mayo una circular dando instrucciones precisas a los sacerdotes para la atención de los enfermos, para oir confesiones a cualquier hora del día y de la noche, para absolver de todo pecado reservado y censuras o para conmutar votos simples, entre otros aspectos.
Los angustiados habitantes de San José elevaron sus plegarias al Altísimo para que cesara el flagelo de la peste y así se celebraron rogativas y procesiones con las imágenes del patriarca San José, Patrono de la Ciudad Capital y de Nuestra Señora de los Dolores, sin embargo la rogativa que más impactó fue la efectuada en la Iglesia Catedral el día 14 de junio de1856, dedicada al Dulce Nombre de Jesús, cuya reciente devoción estaba promoviendo el entusiasta Don Adolfo Calderón, su mayordomo oficial. Monseñor Sanabria apunta al respecto que ¨…En junio de 1856, casi con toda seguridad el 14 de dicho mes, se hizo una rogación ¨del Dulce Nombre¨ para la cesación del cólera morbus…¨ (Sanabria,1972, p.194)
El avance de la peste hizo que la población se diezmara rápidamente, se habla de 140 muertes al día, lo que motivó que se recurriera a todo tipo de invocaciones, oraciones, remedios y paliativos para tratar de detener el mal, ¨…el pueblo costarricense gemía aterrorizado porque su población se iba diezmando cruelmente a consecuencia de dicha enfermedad.
La mortal enfermedad se propagó por todo el territorio de la Republica y ¨…causó 7692 muertes .La población de Costa Rica en ese entonces era de 110 mil habitantes .De tal manera, el cólera produjo una tasa de mortalidad de 7 mil por 100 mil habitantes, la mayor tragedia sanitaria en nuestra historia ¨.(La Nación, 24/4/1991, p.15).
Algunos autores hablan de 10.000 defunciones lo que haría más o menos un 10% de la población total, en todo caso esta fue la primera gran epidemia sufrida en Costa Rica y que tuvo tan funestas consecuencias.
La epidemia comenzó a ceder en el mes de julio de 1856, hasta que poco a poco desapareció, sin embargo las rogativas se siguieron haciendo y la devoción al Dulce Nombre de Jesús, como libertador de la peste aumentó y consolidó conforme pasaban los años.


Bibliografia.

SANABRIA MARTINEZ, Víctor M. (1972). Anselmo Llorente y Lafuente (Apuntamientos Históricos). San José: Editorial Costa Rica..

Periódicos La Nación 24 abril 1991.

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